SEGUNDA PARTE:
(Capítulo
28).
“A
mirar hacia delante, que para atrás ya dolió bastante…”
Llevo
mucho tiempo sin escribir, ya que mi depresión me lo impedía, a parte de que
tengo miedo a volver a tener cara a cara a Jesús. Pero hoy es el día, el día en
el que retomaré mi novela para todas aquellas personas que la leen. No volveré
a la redacción, eso está claro, con lo cuál que pensé que lo mejor sería que “Diario
de una escritora” se convirtiera en un libro. Un libro que intentaré publicar,
porque ese es mi gran sueño. Eric siempre me regaña porque él sabe que yo opino
que ese sueño no se hará realidad, y cree que soy negativa… Ay, Eric me ha ayudado tanto últimamente...
Sí, él… Eric y yo ahora vivimos juntos,
ya que tras aquel horrible 12 de Octubre nunca se separó de mí, y ahora es a
quien más quiero, incluyendo a mi madre porque mi padre… Mi padre… Esto fue muy
duro para mí. Ya han pasado unos meses, estamos a 5 de Febrero (solo faltan dos
días para mi cumpleaños), pero su fallecimiento sigue demasiado reciente en mi
memoria. Él fue enterrado en Londres, el día 1 de Noviembre, se murió por un
infarto al corazón y yo sé que fue solo culpa mía.
1 de Noviembre del año 2013…
Los
cuatro caminamos lentamente por las estrechas callejuelas de este tenebroso
cementerio, vamos a visitar la lápida de mi hermano, ya que su cuerpo fue
encontrado en un bosque unos días después de su asesinato… Nunca les he contado
a mis padres que yo presencié la pérdida de Josh, pero creo que ya es el
momento de que conozcan la dolorosa verdad.
-Padre…
- susurro al viento mientras mi madre coloca flores muy coloridas sobre el mármol.
–Creo que debes saber que yo… Yo os mentí – aprieto la mano de Eric, que me
rodea suavemente con un brazo dándome a entender que tengo todo su apoyo. –Josh…
Yo le vi morir. ¡Él se sacrificó para salvarme a mí, esos hombres no le querían
a él! – veo la cara de mi padre y… Unas horas más tarde, mi madre, Eric y yo lloramos
su adiós.
Día 5 de Febrero del año 2014.
Hoy
he quedado para negociar con la representante de una editorial para ver si
consigo que publiquen mi novela. Eric, como siempre, me ha dado ánimos y me ha asegurado
que habrá suerte, aunque yo sigo pensando lo contrario.
Cuando
llego al lugar acordado, una mujer de pelo azabache de unos 30 años se me
acerca y se presenta sin vergüenza alguna..
-Buenos
días, supongo que usted es la señorita Rebecca Johnson… Mi nombre es Mónica
García, de la editorial IMB. Es un placer para mí – me ofrece la mano y como
corresponde, la acepto… Vaya, no me había fijado hasta ahora, pero es guapísima,
sus ojos celestes te atrapan como si fueras un pez que se ha escapado del agua
que los envuelve. –Tengo entendido que trae una muestra de su libro, los
primeros capítulos, ¿verdad? – asiento y empiezo a buscar el cuadernillo en mi
bolso de piel color negro. Qué chica, va a lo que va y no quiere perder el
tiempo. ¿Habrá quedado con algún escritor más? –Bien, perfecto, con esto será
suficiente. Me despido que usted, que como supongo que ha podido observar,
tengo prisa. Le deseo un buen día. Hasta pronto – se da la vuelta, y se aleja
con paso firme. Tengo el presentimiento de que esa chica me recuerda a alguien…
Y no a alguien precisamente bueno en lo que a mí respecta.
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