domingo, 27 de octubre de 2013

Capítulo 29.

Camino hacia un bloque de edificios. Esto es algo que debería haber hecho hace mucho tiempo, pero no aceptaba que yo estaba mal. Ahora, aunque ya esté bien, debo hacer esto para no decaer en una depresión que me aparte de vivir la vida. Y lo haré por ellos, porque les debo la vida y merece ser aprovechada.
                                   *                     *                     *                     *
-Bien, lo primero es aceptarlo, y me alegra que lo hayas hecho, así la terapia irá mucho más rápido, Rebecca.
-Ajam… -asiento lentamente.
-Bien, hoy deberás asumir que lo que le ocurrió a tu padre no fue culpa tuya. Tú solo le dijiste la verdad, hiciste lo que debías hacer, ¿comprendes? – asiento de nuevo. –Ahora cuando pienses en eso, solo tienes que repetirte a ti misma que no fue tu culpa, además tu padre ya estaba mayor – apunta en un papel todo de lo que hemos hablado y me lo entrega. –Hasta la próxima semana, Rebecca.
-Hasta el próximo miércoles, Alejandro – y vuelvo a casa, removiendo en mi cabeza el días que enterramos a mi padre…

Día 2 de Noviembre del año 2013…
Hay un cura rezando a Dios para que acoja a mi padre en el cielo. Yo nunca fui muy religiosa, pero espero que mi padre tenga una buena vida, y se reúna con Josh. Aun tengo la esperanza de que juntos puedan volver a ser felices…
-Amén – finaliza el hombre. Mi madre ya no puede contener las lágrimas y deposita un ramo de rosas amarillas sobre la tumba en la que se encuentra mi padre, al lado de la de mi hermano. Yo poseo dos rosas rojas: una para mi padre y otra para Josh. Espero poder volver a  verlos pronto.

La noche del 5 de Febrero del 2014…
Una mujer anciana deposita en mis manos una carta escrita sobre papel antiguo.
Cariño, Josh y yo te cuidamos desde aquí arriba, porque eres nuestra niña, nuestra pequeña del alma. Siento revivir unos momentos felices de mi pasado al escribir todo esto y suplico que me perdones si te hago llorar, pero solo te quiero confesar que lo único que siempre buscamos tu hermano y yo, fue verte feliz. Ahora tienes lo que necesitas, tienes a Eric, que es un chico estupendo y no dudo de que te cuidará, como nosotros lo hacemos desde aquí arriba. Hoy tu hermano dijo exactamente: “La amo, la amo tanto… Siempre fue la mejor hermana y estoy muy orgulloso de ella”.
Te quiere,                                           Papá.


Me despierto bañada en un pánico que parece querer envolverme en él y llevarme al séptimo cielo. Todos estos sueños me hacen pensar y comerme la cabeza. ¿Y si de verdad mi padre me escribió esa carta y me llega en forma de sueño? ¿Y si lo único que pasa es que me estoy volviendo loca? No logro diferenciar la realidad de los sueños, y ese es un grave problema que acabará matándome, pero no matar de dejar tu cuerpo y tener el alma libre, sino matar de separar los sentidos, ver cosas que me hagan querer estar muerta. Porque hay diferentes muertes, y la peor es la segunda opción, la que te lleva al destierro de esta sociedad, en la que vagabundos, locos; es decir, gente diferente, gente que ha tenido una vida difícil, no es admitida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario