martes, 10 de septiembre de 2013

Capítulo 25.

La noche del día 17 de Abril del 2004…
Un joven vestido de negro (sudadera Adidas y una gorra de skeater) es perseguido por un joven alto con el pelo negro como el carbón, que empuña un arma en su mano derecha, en una callejuela oscura de Madrid.
-Para o te juro que disparo, John – dice el muchacho alto, de ojos azules como el hielo.
-Jota, no puedo creer que te hayas puesto contra nosotros, contra tus amigos. Siempre te tuve como mi mano derecha, siempre…
-Calla. Me he cansado de vuestros estúpidos juegos. Toda esta mierda no es lo que quiero en mi futuro, John. Mi futuro no es estar entre ratas como vosotros. Solo me hacéis caer cada vez más bajo, al principio solo eran pequeños robos, pero esta vez, fue un asesinato, no quiero acabar en la cárcel. Este será mi último crimen… - dice amenazante mientras se acerca lentamente con la pistola a John.
-No me mates, Jota, por favor… - suplica el skeater con la voz temblorosa.
-¡No te voy a matar, idiota! Dame La Perla, vamos – John no quería cooperar, entonces Jota le apunta con la pistola y le arrebata algo de un bolsillo de la sudadera. El objeto cae al suelo cuando John le pega un codazo, haciendo que la pistola salga lanzada hacia el suelo, y rápidamente huye entre la oscuridad…
-¡ERES UN CABRÓN, JOTA, NUNCA MERECISTE SER MI MANO DERECHA! ¡TRAIDOR!  - grita mientras se aleja. –La perla (…) Broche Caído, no mereces otro nombre…
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Día 11 de Octubre del 2013…
Me acabo de despertar con el ruido de una puerta… Ahora recuerdo dónde estoy. Sigo secuestrada en Dios sabe dónde y  no puedo escapar hasta que Jesús entregue a todos estos hombres lo que quieren: La Perla, que según Josh me contó ayer, porque le supliqué, es un broche antiguo y de mucho valor, que estaba en posición de un grupo de criminales (al cual pertenecía Jesús, aunque yo siga sin creerlo), pero tras un asesinato, Jesús (al que llamaban Jota en sus años de juventud) se jugó su vida robando el broche. Actualmente, el broche sigue en propiedad de Jesús, o Broche Caído, que es como lo llaman todos estos tipos… No sé cómo se ha llegado a involucrar mi hermano aquí, pero ahora es la nueva mano derecha de John (que es Mario, aunque aquí nadie lo llama así, él fingió el accidente de coche y su muerte para poder volar a Londres e investigar si era cierto el rumor de que Jesús había vendido La Perla a un rico empresario, pero todo era falso, un simple rumor…).
-Broche Caído anda buscándote, hermanita… Y se ofrece a pagar un millón de euros por ti, pero nosotros no queremos dinero, queremos La Perla, así que seguirás aquí durante un largo tiempo – la voz de Josh se notaba enfadada.
-¿Qué tiene ese broche para que sea tan importante? – pregunto decididamente, esperando una bofetada por parte de mi hermano. –Porque… No creo que valga más de un millón de euros.
-Nunca lo entenderías, Becky – así es cómo me llamaba de pequeña. Un recuerdo llega de inmediato a mi mente…
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Día 25 de Diciembre del 1994…
Hoy es el día de Navidad, vivimos en una granja, Papá Noel me ha traído una preciosa muñeca de porcelana porque me porté bien durante todo el año. Papá acaba de llegar a casa y decido salir a recibirle…
-¡Papiiiii! – me abalanzo sobre él, me coge al vuelo y me da un beso en la mejilla.
-Mi pequeña… ¿Te gustó lo que te trajo ese gordo vejestorio? – me dice sonriendo y yo asiento eufóricamente. De repente, ambos oímos un fuerte golpe en las escaleras y nos acercamos rápidamente. Mi hermano Josh acababa de tropezar  y le salía sangre de la cabeza.
-¡Josh! – gritó mi padre preocupado, rápidamente mi madre también acudió. Yo solo lloraba y lloraba. A Josh le salía tanta sangre que pensaba que se iba a morir. Mis padres me ordenaron que me quedara a su lado mientras uno sacaba el coche y otro cogía los abrigos y paraguas.
-Josh, hermanito… - sollozaba. –No te mueras, por favor…
-Becky, Becky… Te quiero – y más tarde solo se me oía a mí llorar pensando que lo había perdido para siempre…
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Día 11 de Octubre del 2013…
-¿En qué piensas, Rebecca? – murmura Josh.
-Josh… Lo lamento tanto… - la primera lágrima cae por mi mejilla y él la atrapa con dulzura. –Nunca debería haber partido hacia Madrid. Jamás te hubieras topado con ellos. Te quiero. Perdóname. Josh… - me estaba abrazando. No quiero que este momento pase. No quiero que mi hermano me vuelva a pegar, jamás. Le quiero, él no es él cuando me pega, lo sé.
-Becky… No llores, por favor. Yo soy el que debe lamentarlo, pero… Créeme que no lo lamento porque me he convertido en un monstruo y ya no puedo sentir nada. Estoy vacío por dentro. Me coloco y he olvidado muchas cosas, pero aun así sé que yo siempre te he querido muchísimo – me dice al oído mientras seguimos abrazados. Me empieza a guiar hacia la puerta que la oscuridad me impedía ver. –Vas a salir de aquí, porque tú no tienes la culpa de nada de lo que ha ocurrido, pero permite que te dé un último consejo…
-¿Sí? – estoy muy atenta.
-Jamás te vuelvas a acercar a mí, no merezco tener una hermana tan buena como tú, soy un estúpido, lo sé… Ah, y aléjate de Broche Caído, hazme caso, por favor – ambos nos dirigimos sigilosamente a la puerta de salida de aquellos almacenes. –Te pedí un taxi, está al cruzar la calle… Te quiero, Becky.
-Y yo a ti, Josh… ¿Qué pasará con papá y mamá? – le pregunto inocentemente.

-No volveré a casa, no quiero meterlos en todo este lío. Quédate con ellos, no vuelvas a Madrid, por favor. No quiero que ellos sufran por perder a ambos hijos – asiento levemente y corro hacia el taxi que me está esperando al otro lado de la carretera… Me asomo por la ventana y lo último que veo antes de que el taxi acelere es como Josh mueve los labios murmurando la palabra “Huye”, luego, cuatro hombres vestidos de negros lo agarran fuertemente y veo como uno de ellos le mete un balazo en la cabeza a mi único hermano.

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