Le pido al taxista que acelere lo máximo posible, y
mientras, intento alejar de mi cabeza la tenebrosa imagen, no puedo dejar de
comerme las uñas (haciéndome así, sangre). Siento unas ganas enormes de matar a
John. Él es el culpable de la muerte de Josh (también Jesús), aunque yo me
siento culpable en cierta parte por dejar que se sacrificara por mí. Joder, soy
una hermana horrible. Ahora también tendré que dejar sola a Vane en Madrid para
hacer compañía a mis padres y que no se sientan solos y abandonados por sus dos
hijos.
* * * *
Día 12 de
Octubre del 2013…
-Hola papá, hola mamá… -digo temblando al llegar a
casa. -¿Podría quedarme a vivir aquí con vosotros?
-Pero Rebecca… No hay habitaciones libres y lo sabes,
cariño – ahora es cuando les cuento una verdad oculta en una mentira.
-Sí, emm… Josh se cruzó conmigo cuando se iba de casa.
Dice que es demasiado mayor para vivir con vosotros, que se largaba lejos a
completar su vida y que no sabía cuándo volvería, si vuelve alguna vez – tras
esto, mi madre se echa a llorar sobre mi hombro y me aprieta muy fuertemente
contra ella, mientras que mi padre simplemente se queda impactado. Todo ha sido
mucho mejor así, Josh sigue vivo en nuestros corazones. Espero que los hombres
de John se deshagan de su cuerpo para no causar más dolor a mi familia.
-¿Y por qué te vas a quedar aquí? ¿Te lo ordenó él?
Hija… No tienes que perder toda tu vida allí en Madrid por nosotros. Podemos
cuidarnos solos – mi madre nunca ha estado tan triste, eso me impide hacerle
caso.
-Mamá, me voy a quedar. No vas a perder a ambos hijos
en un solo día. No. Me niego a irme – replico enfurecida porque esto no es
culpa suya, es culpa de John y de todo ese tema relacionado con La Perla.
-Rebecca, vuelve al hotel y márchate con Jesús, él te
necesita. Nosotros no – dice sabiamente mi padre, aunque dudo que Jesús me
necesite. Opino que Jesús solo me tiene de entretenimiento para poder ocultar
su avaricia. Por no haber entregado La Perla, han matado a mi hermano. A Josh…
Cada vez estoy más y más furiosa. Me despido de mis padres y voy camino al
hotel, dispuesta a poner fin a todo mi sufrimiento.
* * * *
Camino lentamente por el pasillo que me dirige a mi
habitación, cuando…
-¡Rebecca! – grita alguien a mis espaldas. –Me dijeron
que te habías escapado, ¿cómo?
-Jesús… - debo ser fuerte. Yo puedo con esto y con
muchísimo más. –Aléjate de mí – observo que está más que asombrado. –Lo sé
todo. Josh me lo contó… Y por tu culpa, ahora él está muerto – lo he dicho, la
garganta se me cierra y siento una espiral que me impide tragar. Estoy a punto
de llorar. Salgo corriendo hacia mi habitación y cierro la puerta de un portazo,
dudo que Jesús venga a verme. Ahora nadie puede verme tirada en el suelo, en
posición fetal. Este es mi fin. Rebecca Johnson no puede soportar este
sufrimiento más. He perdido lo que más quería. He perdido a mi hermano. Quiero
volver a su lado. Poco a poco me levanto del suelo y me acerco al balcón de mi
cuarto. Voy a poner fin a todo mi dolor y voy a volver al lado de Josh. Siento
de veras el dolor que causaré a mis padres, pero no aguanto más. Ya no quiero
vivir. Me coloco dispuesta a saltar. Adiós, estúpido mundo. Adiós. Y me dejo
caer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario