miércoles, 10 de julio de 2013

Capítulo 1.

Veo mi pelo caer. Mechón tras mechón. Decidí cortarme el pelo antes de llegar a mi nuevo trabajo. Le he dicho unas mil veces a la peluquera que me está atendiendo, que es regordeta, bajita y con el pelo rubio, que me corte solo las puntas, porque sé lo que pasa. Todos hacen lo mismo, le dices que solo las puntas y por poco no te dejan calva. Me miro al espejo. Se está pasando.
-Solo las puntas, por favor – le repito de nuevo para ver si ya me hace caso de una vez por todas.
Pasan los minutos. Me seca el pelo, me lo peina, pago y salgo de allí.
Todavía queda una hora aproximadamente para la reunión. Decido pasarme por un Starbucks. Hay cola, unas tres personas por delante de mí. Cuando llega mi turno, me atiende un chico alto, con los ojos verdes como la hierba en primavera y el pelo rubio, de un tono dorado.
-¿Qué desea? – me pregunta de forma cortés.
-Un… Un frapuccino, por favor. A nombre de… Rebecca, con dos “c”.
-Espere un momento.
Saco mi móvil del bolso, una BlackBerry de color blanco. Tengo un whats app de… Vanessa. Vane es mi compañera de piso, yo trabajo de escritora y ella… Ha formado una banda, “The Black Moon”, ella es la cantante.
-Tome su frapuccino… Rebecca – me dice el joven.
-Gracias… - no sé su nombre. Me quedo pensativa.
-Eric – sonríe y me mira directamente a los ojos, sus ojos verdes me matan, son preciosos. –Espero volver a verla por aquí… Rebecca.
-Adiós – consigo decir. Qué majo…  Salgo, todavía me quedan cuarenta y cinco minutos. Camino por la calle… No sé qué hacer. Al final, decido pasarme por el piso para ver qué quiere Vanessa… ¡Ey! Me acabo de acordar. ¿Y mi BlackBerry? Dios, soy un desastre. ¡La he perdido! Pienso a ver dónde la he dejado…
¡En el Starbucks!
Salgo corriendo en su dirección. Cualquiera que me vea ahora, corriendo con un vestido negro y unos tacones de casi diez centímetros, pensará que estoy loca. Entro por la puerta. Ya estoy despeinada, y acabo de salir de la peluquería hace un rato. Ah, allí está Eric… Con mi BlackBerry. Qué vergüenza, me acerco a él, me mira con una sonrisa pícara y dice:
-No todas las jovencitas de hoy en día van dejando sus móviles en Starbucks.
-Ya… Gracias por cogerla. Trae – le digo amablemente pero no me la da. – Trae, por favor.
-Te la doy si quedas conmigo un día de estos – me guiña un ojo.
Chantaje. No es justo, no puedo quedar con él si no le conozco, así que le murmuro:
-No puedo. No te conozco de nada. Dame mi BlackBerry.
-No puedo. No te conozco de nada – dice imitándome y añade:
-No sé si es suya. Perdone – dice sonriendo.
¡Qué cabrón! Ahora me tocará aceptar quedar con él o comprarme un móvil nuevo, y con tal de no pasar de nuevo todos los contactos…
-Vale, quedo contigo un día de estos. Dame tu número y devuélveme la BlackBerry para que lo pueda apuntar -  le digo en tono refunfuñón.
-Toma… – deja mi BlackBerry sobre el  mostrador y apunta en un papel su número de teléfono – Y toma. Hasta pronto, Rebecca.
-Hasta pronto, Eric. Por tu culpa llegaré tarde al trabajo, te juro que esta te la guardo -  le digo mientras le saco la lengua malhumoradamente.
Miro el reloj. ¡Mierda! Son ya las seis menos cinco y tengo que estar en la redacción a las seis. Ya no llego. Tardo en llegar, por lo menos, quince minutos
Corro, a más no poder, rezo para no besar el suelo por culpa de mis tacones y también, para que se haya retrasado la reunión media hora. El mensaje de Vane lo miraré cuando salga de la reunión, no me queda otra opción. Sigo corriendo, y por fin veo a unos quinientos metros, el edificio donde pronto trabajaré.
“Que se haya retrasado la reunión… Que se haya retrasado, por favor…” es lo único que pienso en estos momentos. Llego, entro por la puerta. ¡Mierda! Los ascensores están ocupados. Hoy toca escaleras.
Unos momentos más tarde camino “tranquilamente” por el pasillo de la redacción. Soy la nueva y todos me miran extrañados como diciendo “¿Quién es esta?”, pero yo los ignoro. No voy a caer en sus juegos. Todos llevan años trabajando aquí. Temen que los nuevos les quiten sus trabajos, y por eso, intentarán hacerme caer, pero yo no les daré ese gusto.
Ahí está. La sala de reuniones. Ahora me dirán de que sección de la revista me tendré que encargar durante mis próximos meses en “Los secretos de Agatha”, mi jefe, Fernando, le puso ese nombre a la revista en honor a su madre, que siempre tuvo el sueño de dirigir una.
Tengo una idea no muy clara sobre lo que me mandarán. Sección de música es lo más probable.

Tomo asiento alrededor de la gran mesa. He sido la última en llegar. Primer día, primera bronca. Genial.

4 comentarios:

  1. Hola ^^
    Me ha gustado el capítulo. El texto es fácil de leer y me encanta como esta relatado. :) Espero saber más sobre Rebecca (con dos 'c' ;)y a ver como le va la 'cita' con Eric. ¿Cuándo vas a leer el siguiente?
    Love always, B.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que te guste. El 2º capítulo lo voy a subir ahora, en un rato.
      Besos, espero que te guste.

      Eliminar
  2. Desde el primer momento empieza con acción. ¿Conseguirá Rebecca el trabajo? ¿Y qué tal le irá en la cita con Eric? Me ha gustado mucho, ya que me siento identificada con ella, más de una vez me he dejado el móvil por ahí, en la calle :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja :]
      Me alegro de que te guste y espero no defraudarte con los siguientes capítulos.
      Besos.

      Eliminar