Acabamos de
comer hace una media hora aproximadamente, y ahora voy de camino al Starbucks
con Eric a mi lado. Al final, no estuvo tan mal la comida. Para tardar menos en
llegar, cogemos un atajo, y pasamos por una fuente, y todo pasa tan rápido que
cuando me quiero dar cuenta, estoy empapada, dentro de la fuente. Eric se ríe.
¡Qué fría está el agua! Me tiende la mano para ayudarme a salir.
-Hay que
tener más reflejos, esta vez he sido yo, pero en otra ocasión puede ser un
ladrón – dice todavía riéndose.
-¿Y un
ladrón me va a empujar a la fuente para que se moje mi móvil y robármelo cuando
ya esté roto? – le pregunto enfadada y él empieza a huir de mí, creo que me ha
leído el pensamiento. – ¡Eh, no huyas, ven aquí, dame un abrazo, que sé que lo
estás deseando! – le grito. Va a acabar igual de mojado que yo, como que me
llamo Rebecca. Empiezo a correr detrás de él. Al final lo alcanzo, creo que se
ha dejado coger a posta.
-Mojada
estás más guapa. Tendré que tirarte a la fuente más a menudo – hago una mueca,
y volvemos al lado de la fuente, donde dejé mi bolso, que no se cayó a la
fuente. Se agacha para darme el bolso y entonces lo empujo para que caiga y se
moje, pero me agarra por el brazo. Grito y caigo encima de él. Se ríe, pero yo tirito, tengo frío. –Pues
ahora no te puedo dejar mi cazadora, porque alguien me la ha mojado –dice
haciéndose el enfadado. –Lo mejor será que te acompañe directamente a casa, ¿no
crees?
-Sí, será lo
mejor – admito.
Me paso la
mitad del trayecto a casa tiritando, hasta que él me resguarda en sus brazos. Noto
su calor corporal, la sangre se me sube a las mejillas. Ahora ya no tengo frío,
pero debo de estar roja. “Saca un tema de conversación, Rebecca” me digo.
-¿Mañana
trabajas? – le pregunto.
-No, voy a
dejar el Starbucks – le miro sorprendida. –Para mí… Era una especie de
pasatiempo, además ya he reunido el dinero suficiente para poder abrir mi
propio negocio.
Hemos
llegado a mi edificio, no sé si invitarle a subir. Vane está con la banda, si
estuviera, le daba conversación en lo que yo me cambiaba.
-Es… es aquí.
¿Quieres subir a tomar algo? – le pregunto titubeando. Normalmente, la que
lleva tíos a casa es Vane. Eric es el primero. Como dice Vane, soy antisocial y
todo el día estoy leyendo o escribiendo.
-Como
quieras – hace una pausa. –Oye, ¿cómo te suelen llamar? ¿Beck? ¿Rebe? Es que…
Rebecca es muy largo.
-Me suelen
llamar Rebecca, pero me puedes llamar como quieras – le contesto mientras abro
la puerta, subimos por el ascensor y llegamos hasta mi piso. –Pasa. La cocina
está ahí – digo señalando hacia la derecha. –Sírvete lo que quieras, me voy a
cambiar. No tengo ropa de hombre, si no… Te la dejaba – sonrío y entro en mi
cuarto. Rápidamente, me quito el jersey amarillo y los vaqueros y me pongo un
pantalón corto de color negro y una camiseta de tirantes de color verde
pistacho.
Cuando voy a
la cocina no hay nadie. ¿Y Eric? Decido beberme un zumo, me dirijo al
frigorífico y veo una nota pegada en la puerta:
Beck, me tengo
que ir, mi hermano ha tenido un accidente de coche y está en el hospital, me
han dicho que es muy grave. Siento irme de esta forma, pero espero que me
comprendas. Ojalá volvamos a quedar algún día de estos, porque hoy ha sido un
día maravilloso. Bueno, no me entretengo más. Te enviaré un mensaje en cuanto
llegue a casa.
Besos, Eric.
¡Qué mala suerte de que no hayan podido pasar más tiempo juntos! Espero que lo del hermano de Eric no sea tan grave como dice...
ResponderEliminarYa verás en los próximos capítulos, Alba.
EliminarPerdón por haber tardado en responderte!
Espero que te gusten, Besos.