sábado, 13 de julio de 2013

Capítulo 5.


Acabamos de comer hace una media hora aproximadamente, y ahora voy de camino al Starbucks con Eric a mi lado. Al final, no estuvo tan mal la comida. Para tardar menos en llegar, cogemos un atajo, y pasamos por una fuente, y todo pasa tan rápido que cuando me quiero dar cuenta, estoy empapada, dentro de la fuente. Eric se ríe. ¡Qué fría está el agua! Me tiende la mano para ayudarme a salir.
-Hay que tener más reflejos, esta vez he sido yo, pero en otra ocasión puede ser un ladrón – dice todavía riéndose.
-¿Y un ladrón me va a empujar a la fuente para que se moje mi móvil y robármelo cuando ya esté roto? – le pregunto enfadada y él empieza a huir de mí, creo que me ha leído el pensamiento. – ¡Eh, no huyas, ven aquí, dame un abrazo, que sé que lo estás deseando! – le grito. Va a acabar igual de mojado que yo, como que me llamo Rebecca. Empiezo a correr detrás de él. Al final lo alcanzo, creo que se ha dejado coger a posta.
-Mojada estás más guapa. Tendré que tirarte a la fuente más a menudo – hago una mueca, y volvemos al lado de la fuente, donde dejé mi bolso, que no se cayó a la fuente. Se agacha para darme el bolso y entonces lo empujo para que caiga y se moje, pero me agarra por el brazo. Grito y caigo encima de él.  Se ríe, pero yo tirito, tengo frío. –Pues ahora no te puedo dejar mi cazadora, porque alguien me la ha mojado –dice haciéndose el enfadado. –Lo mejor será que te acompañe directamente a casa, ¿no crees?
-Sí, será lo mejor – admito.
Me paso la mitad del trayecto a casa tiritando, hasta que él me resguarda en sus brazos. Noto su calor corporal, la sangre se me sube a las mejillas. Ahora ya no tengo frío, pero debo de estar roja. “Saca un tema de conversación, Rebecca” me digo.
-¿Mañana trabajas? – le pregunto.
-No, voy a dejar el Starbucks – le miro sorprendida. –Para mí… Era una especie de pasatiempo, además ya he reunido el dinero suficiente para poder abrir mi propio negocio.
Hemos llegado a mi edificio, no sé si invitarle a subir. Vane está con la banda, si estuviera, le daba conversación en lo que yo me cambiaba.
-Es… es aquí. ¿Quieres subir a tomar algo? – le pregunto titubeando. Normalmente, la que lleva tíos a casa es Vane. Eric es el primero. Como dice Vane, soy antisocial y todo el día estoy leyendo o escribiendo.
-Como quieras – hace una pausa. –Oye, ¿cómo te suelen llamar? ¿Beck? ¿Rebe? Es que… Rebecca es muy largo.
-Me suelen llamar Rebecca, pero me puedes llamar como quieras – le contesto mientras abro la puerta, subimos por el ascensor y llegamos hasta mi piso. –Pasa. La cocina está ahí – digo señalando hacia la derecha. –Sírvete lo que quieras, me voy a cambiar. No tengo ropa de hombre, si no… Te la dejaba – sonrío y entro en mi cuarto. Rápidamente, me quito el jersey amarillo y los vaqueros y me pongo un pantalón corto de color negro y una camiseta de tirantes de color verde pistacho.
Cuando voy a la cocina no hay nadie. ¿Y Eric? Decido beberme un zumo, me dirijo al frigorífico y veo una nota pegada en la puerta:

Beck, me tengo que ir, mi hermano ha tenido un accidente de coche y está en el hospital, me han dicho que es muy grave. Siento irme de esta forma, pero espero que me comprendas. Ojalá volvamos a quedar algún día de estos, porque hoy ha sido un día maravilloso. Bueno, no me entretengo más. Te enviaré un mensaje en cuanto llegue a casa.
Besos,                                                                                                Eric.

2 comentarios:

  1. ¡Qué mala suerte de que no hayan podido pasar más tiempo juntos! Espero que lo del hermano de Eric no sea tan grave como dice...

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    1. Ya verás en los próximos capítulos, Alba.
      Perdón por haber tardado en responderte!
      Espero que te gusten, Besos.

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