Jueves 3 de Octubre, 2013.
Abro los ojos lentamente y veo una sombra en la oscuridad que
me mira. Sus ojos verdes brillan por la poca luz que entra por la persiana…
¡Eric! Me sonríe tristemente. Miro la hora en mi BlackBerry… ¡Las 9:00! He
dormido desde ayer a medio día… Sí que estaba cansada. Resaca, resopla mi yo interno.
-¿Me has estado observando mientras duermo? – Eric asiente tímidamente
y mira hacia la mesilla y… Te ha hecho el
desayuno, aunque no lo merezcas. -¿Es… para mí? – asiente de nuevo. –Gracias,
de verdad, no hacía falta.
-Desayuna tranquilamente, Beck, voy a ir a tu casa a buscarte
ropa para el… euh… entierro – le cuesta decir la última, normal. Oh, mi pobre
Eric. Me mira y asiento para que vaya a buscar mi ropa, no me importa que entre
en casa, no es como Fran.
* * * *
Voy en el asiento del copiloto de Eric, tiene un C3 negro,
está aparcando a las puertas del cementerio y entonces baja y me abre la
puerta. Le susurro la palabra “gracias” y asiente tranquilamente. Hemos llegado
un poco tarde porque Eric no sabía dónde buscar mi ropa, pero aquí estamos. Caminamos
hasta la tumba de Mario y siento a Eric tenso.
-Eric, no llores, por favor – le suplico antes de llegar a la
lápida en la que pone “Mario García Iglesias descansa en paz”. Me giro hacia
Eric, está llorando y… Lo abrazo, con todas mis fuerzas. –Por favor, no te
hundas.
-Beck, te quiero – me susurra y se recompone. ¿Me quiere? Oh, Eric, yo también te quiero,
pero no puedo explicarte todo mi cacao mental. Deberé elegir a uno de los dos:
Jesús o tú. Aunque no te elija, te amo, no lo olvides. Escuchamos atentos
lo que se dice en honor a Mario, la gente va desapareciendo poco a poco y
finalmente quedamos solo unos pocos… Los padres de Eric y Mario – supongo – la mujer
llora descontroladamente la muerte de su hijo mayor y una mujer muy mayor, que
debe de ser la abuela de Eric y Mario, que se acerca a nosotros.
-Eric, no nos has presentado – le regaña, Eric se ruboriza y
sonríe tímidamente.
-Abuela, esta es Beck, euh, Rebecca. Rebecca, esta es mi
abuela Susana – la anciana me da dos besos y un abrazo.
-Encantada, Rebecca – consigue decir. Susana está medio afónica,
con la voz ronca. Es normal, acaba de morírsele
un nieto. Ten paciencia. -¿Es tu novia, Eric? - ¿Qué? No me creo que haya preguntado es. Veo que Eric niega con la
cabeza y se retira a consolar a su madre. Susana se queda a mi lado y antes de
irse finaliza diciendo:
-Oh, Rebecca, os veo muy unidos. Veo que ambos os queréis, cómo
os miráis el uno al otro, con tanto cariño… ¿Por qué no estáis juntos?
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