Todos me
observan. Hasta que Fernando empieza a hablar:
-Esta es la
nueva – yo creo que ya todos lo saben. –Su nombre es Rebecca, Rebecca Johnson. Le
he asignado la nueva sección que os comenté la semana pasada. Se le ocurrió a
mi hijo Jesús, y creo que la más indicada para llevarla es Rebecca - ¿De qué
sección habla? Me he perdido, todos saben de qué habla menos yo. – Rebecca, tú deber
será escribir una novela por capítulos. Un capítulo por semana. ¿Te parece
bien? – Me he quedado embobada. ¿Escribir una novela por capítulos? Eso es
magnífico.
-Sí, me
parece perfecto. ¿Sobre qué debe ir? – pregunto.
-Sobre lo
que tú quieras. Tendrás oficina propia, como cada uno de mis empleados, un
sueldo medio, y tienes que venir a trabajar lunes, miércoles y viernes –
Fernando hace una pausa. –Rebecca, haz los capítulos un poco largos, a ser
posible.
-Sí, jefe –
más tarde, Fernando empezó a hablar con otros empleados suyos.
Dos horas después…
Voy de vuelta
a casa, son casi las ocho y media, Vanessa debe de estar preocupada, le dije
que como muy tarde, llegaba a las ocho, y todavía me queda un buen paseo.
Supongo que llegaré a las nueve.
Estoy llegando
a casa cuando, de repente, mi BlackBerry vibra. Otro what’s
app de Vane. Llego al
portal, abro mi bolso… ¿Y mis llaves? Mierda… Se me han olvidado en casa. Toco
el interfono. Prrrrr.
-¿Sí? ¿Eres
las estúpida de mi amiga que se ha dejado las llaves en casa y no contesta al
móvil? – dice una voz femenina.
-Sí, soy yo,
la estúpida de Rebecca. Ahora, ábreme la puerta, Vane.
La puerta se
abre, tengo tanto dolor de pies que descarto automáticamente la idea de subir
por las escaleras. Prefiero el ascensor aunque vaya lentísimo. Primera planta. Piiiiii.
Cuando salgo
del ascensor, Vane me está esperando a la puerta. Hoy está de mal humor, se le
ve en la cara.
-¿Tan vaga
estás hoy que me haces esperar aquí? Hay escaleras, ¿vale? – lo sabía, se le ve
en la cara. Tiene una mueca extraña cuando está así. Algo malo debe haberle
sucedido esta tarde con la banda.
-Vale, la
próxima vez no dudaré en usarlas – me resigno a contestar. -¿Has hecho la cena?
-¿Me has
contestado los mensajes que te envié? – la respuesta es “no” a ambas preguntas.
Hoy me toca hacer la cena y aguantar una de sus broncas por no escucharla
cuando lo necesita. Menudo día llevo.
Me encuentro
haciendo la cena. Y realmente sé que Vane no la ha hecho porque no sabe
cocinar, no porque esté enfadada de verdad. Ella lo llama enfado, yo lo llamo “refunfuñar
a Rebecca porque no estoy de humor”. Las patatas fritas ya están y los filetes…
También.
-Uy, cuánto
me quieres, tiene una pinta deliciosa – dice sonriéndome. Yo básicamente hago
todo en esta casa, pero luego es ella la que paga cuando salimos de fiesta,
hace la compra y tal, ósea que no le puedo recriminar nada.
Cuando nos
sentamos en la mesa, le pregunto que qué tal, y como ya me lo esperaba me
cuenta una de sus moviditas con la banda. Fran, el machista del grupo, decía
que la nueva canción que habían compuesto, debía cantarla él, y cómo no,
Vanessa empezó a discutir con él porque, obviamente, debe cantar la cantante,
no el batería. Pero al final, dice que mañana volverán a discutir, se hará a
elección por los demás miembros del grupo, y saldrá ella. Luego me ha tocado
contarle lo que me pasó con Eric, la BlackBerry y la nueva novela que me va a
tocar escribir para la revista. Cuando le he hablado de la novela ha pasado de
mí totalmente, pero con Eric… no. Me ha preguntado cómo era, y dice que se ha
enamorado de él, dice que la combinación ojos verdes y pelo rubio debería estar
prohibida porque es demasiado perfecta, incluso me ha regañado por no haber
quedado con él ya. Sus palabras exactas son “No puedes perder tíos como Eric,
te juro que si no lo llamas, lo llamaré yo, me compraré una peluca negra y me
haré pasar por ti. Te lo juro”, entonces yo le he dicho que no hace falta una
peluca, que se tiña el pelo y deje atrás su color pelirrojo, pero casi me pega
con una sartén. Puede que Vane esté muy loca, pero la quiero y es la única que
tengo aquí, a mi lado. Mis padres se quedaron en Londres y no creo que vuelva a
verlos hasta navidad, y todavía quedan tres largos meses.
Vane me ha caído muy bien. Parece la típica amiga que todas tenemos que suelen ser algo pesadas, pero son de las que necesitamos en nuestro día a día. Te sigo, y espero nuevo capi^^
ResponderEliminarGracias. Espero poder subirlo cuanto antes.
EliminarBesos.