Mi cabeza da vueltas. Un torbellino me está tragando y no
puedo respirar. Salgo corriendo del hospital y me dirijo a un parque que está
pasando la calle. Hoy hace sol, no me había dado cuenta antes. Me siento en un
banco de madera y me acurruco en él agarrándome las rodillas. ¿Qué? Esto no está pasando en realidad.
Mario no puede haber muerto. No, no, no. Cojo mi BlackBerry, tengo una
llamada perdida de Jesús y un mensaje suyo: *Rebecca, llámame en cuanto
puedas*. ¡A la mierda! Ahora no puedo
llamarle. Marco el número de Eric… Bip, bip, bip. *EL TELÉFONO AL QUE USTED
LLAMA ESTÁ APAGADO O FUERA DE COBERTURA* Claramente,
hoy no es mi día. Pido un taxi y me dirijo a la casa de Eric, cuando llego
intento recordar en qué piso vivía… 3ºC .
¡Eso era! Llamo al interfono…
-¿Sí…? – oigo sollozar al otro lado.
-Eric, soy Rebecca… Oh, cuánto lo siento… Ábreme, por favor –
suplico tiernamente.
* * * *
Eric está tumbado en un sofá blanco con una manta marrón muy
suave, creo que es de terciopelo, pero quién sabe…
-Eric, tienes que superarlo. Vamos, tu hermano… Mario no te
querría ver así. No estés así… Hazlo por mí, hazlo por tu hermano, por favor… -
Eric levanta la cabeza y me mira con lágrimas por su cara. Oh, no, no, no. Las lágrimas vienen a mí, no puedo verle así…
Quiero ver de nuevo su sonrisa, y rápidamente recuerdo el momento que me hizo
chantaje con la BlackBerry
y la cita, las rosas que me envió al trabajo y… El chapuzón en la fuente. Suspiro
mientras las lágrimas bañan mis mejillas.
-Oh, no, Rebecca, por favor, no llores por mí – me pide con
voz ronca. Está preocupado. –Beck, no, no… - me está abrazando, levanta mi
barbilla y empieza a recoger mis lágrimas con sus suaves dedos. –No. Llores.
Por. Mí – me dice con cariño realzando cada palabra.
-¿No vas a ir al velatorio? – pregunto tímidamente.
-No – gruñe. –No quiero ver el cuerpo pálido y sin vida de mi
hermano en un ataúd metido – veo que está pensando algo… - Ven, aquí, duerme
conmigo. ¿Me acompañarás mañana al entierro? – asiento. Me conduce a su
habitación y en unos minutos lo veo dormir tranquila y profundamete, parece un niño con su cabello
rubio con destellos dorados. Y mis pensamientos empiezan a dirigirse a mí. ¿Qué estoy haciendo? Ayer besé a Jesús y hoy
duermo con Eric. Tengo que decantarme con uno, no puedo jugar con los dos. El
tema es: Amo a los dos, pero ¿cuál ganará mi amor: el tímido joven de ojos
color hielo o el muchacho con el que duermo ahora, divertido y simpático con
sus ojos verdes color un prado? ¿Prefiero el hielo, la tranquilidad, la timidez
o prefiero la pradera, la diversión y la simpatía…? Mis ojos empiezan a
cerrarse y ese pensamiento invade mis sueños.
A mí Eric me robó el corazón desde el primer momento. Yo me iría con Eric, aunque Jesús sea muy atractivo.
ResponderEliminarPara gustos los colores.
EliminarBesos.
Por dios Eric es un amor *----* y además lo está pasando fatal por el tema de su hermano.... Pobre Eric... Sí a mí hermana le pasas algo yo me moría.
ResponderEliminarPatri me encanta la novela :D tienes que seguirla
Gracias ;)
Eliminar¡La seguiré!