Jueves 10 de Octubre. Me he despertado observando el cielo. Preciosos ojos, ¿verdad? Jesús está despierto
y agarrando mi mano dulcemente.
-¿Estás mejor? – asiento. –Se me ha ocurrido… Que podíamos ir
a ver el mar, ya sabes: unos días tranquilos para que descanses y no te
aburras. ¿Te parece bien?
-Oh, no, Jesús. No lo puedo aceptar – mi rubor debe de
notarse bastante.
-Por favor, Rebecca. Siento que lo que te pasó fue mi culpa,
quiero compensártelo – me suplica Jesús.
-No, Jesús, no. No fue tu culpa, tú no podías hacer nada. Fue
mi culpa, no debí ir con él… Pensé que solo íbamos a hablar. Soy estúpida – las
lágrimas se reúnen en mis ojos. Voy a llorar. La primera lágrima recorre su
camino.
-Rebecca. Mírame, por favor – le hago caso y atrapa la
primera lágrima con su dedo corazón y me
abraza fuertemente. Las costillas piden su liberación, pero me encuentro tan a
gusto que no soy capaz de decirle a Jesús que me suelte. Preferiría soportar el
dolor. –Te quiero, Rebecca. Y siento mucho que tengas novio, pero es la verdad.
Eres más que especial para mí. Nunca podré perdonarme que aquel tipo te
maltratara.
Quiero besarle, pero no debo. Mi novio es Eric, no Jesús. Quiero
estar enfadada con Eric, pero no sé porqué, creo que es porque se fue ayer por
la noche, pero fui yo misma la que le dijo que lo hiciera. Jesús me está
mirando, esperando una respuesta. ¡Me ha
dicho que me quiere! Yo también le quiero pero ¿puedo decírselo?
-Jesús… Yo… - me veo interrumpida. No puedo hablar, nos
estamos besando, igual que el día de la fiesta… ¡Oh, lo había olvidado por
completo! Debo preguntarle qué pasó exactamente. Me separo lentamente de él.
Oigo nuestras fuertes respiraciones ir al mismo ritmo. –Yo también te quiero,
no voy a negarlo, pero yo pensaba que tú a mí no me querías, por… lo de la
fiesta.
-Venga Rebecca, no digas bobadas. Te quise desde el primer
momento que te vi. La fiesta, tu borrachera, sé que no volverá a pasar – me dice
y más tarde me cuenta todo lo que pasó: fue Fran el que me daba una copa tras
otra. Él se tuvo que ir a hacer la entrevista y yo me quedé bebiendo con Fran y
cuando volvió, yo estaba completamente ida y me trajo a casa. Eso es todo. –Nada
de lo que ha ocurrido hasta ahora ha sido tu culpa, que acabaras en el hospital
y la borrachera no fue culpa tuya, fue culpa de aquel gilipollas. Solo tú
tienes la culpa de una cosa – repuso rápida y nerviosamente.
-¿De cuál? – conseguí decir con un tono de voz mucho más bajo
del habitual.
-De enamorarme.
OMFG !!!!! Vale... Me gusta MUCHO más Eric... Pero caso a acabar con Jesus ... (igual que en CPP ) jooooo siguela!!!
ResponderEliminarPara gustos los colores :)
EliminarBesos y espero que te gusten los siguientes capítulos.