Me decanto por un vestido azul marino que me compré hace
poco, me pongo un cinturón blanco para que el vuelo se realce más y me calzo unos zapatos del mismo color que el
vestido. También llevaré un bolso de fiesta, lo justo para que me entre el móvil
y el monedero. Cuando llego a la puerta del bloque de pisos, Jesús me está
esperando. Lleva puesto un traje negro que lo hace parecer modelo. Me ofrece su
brazo y lo acepto, cuando veo a donde nos dirigimos, lo único que puedo pensar
es Oh Dios mío. Me abre la puerta de
su coche, es un BMW descapotable de color blanco. Es precioso. Rebecca, ten cuidado que se te cae la baba, me
digo. Jesús parece estar divirtiéndose.
-¿Quieres conducirlo? – me pregunta. Mi yo interno se está
riendo de mí. No, lo chocarás y tú no
tienes dinero suficiente para pagar el arreglo. Quiero conducirlo pero
estoy nerviosa y no quiero morir esta noche.
-No, Jesús. Temo no volver viva a casa – suelta una
carcajada. Yo no me veo divertida. No se
está riendo contigo, se está riendo de ti. Mi yo interno se está pasando.
Al final, Jesús me abre la puerta del copiloto, entro y espero a que me lleve a
la fiesta.
* * * *
Ha sido especial viajar en un descapotable. Me ha maravillado
como el viento acariciaba mis mejillas y revolvía mi pelo negro. El cochero se
acaba de llevar el BMW, y estoy en el salón de la gran mansión del padre de
Fran.
-Rebecca, discúlpame un momento, tengo que hablar con Rodrigo
para poner hora exacta a la entrevista – me dice Jesús mirándome directamente a
los ojos. Oh, esos ojos como el mar, sus
olas me tragan.
-Vale, no te preocupes por mí, te esperaré aquí – le digo
sonriendo. Asiente y lo veo desaparecer por el pasillo. Siento una mano
desconocida en el hombro… Cuando me doy la vuelta y veo a… Mi peor pesadilla:
Fran. No, no, no. Esto no puede estar
pasando. Mi yo interior está gritando como una histérica y no puedo hacerla
callar.
-Hola, Fran – me limito a decir. Me mira con los ojos muy
abiertos y mira a ver si hay alguien a nuestro alrededor, todavía están
sirviendo la comida en las mesas que hay puestas, por lo tanto, Fran me agarra
fuertemente por la muñeca y me conduce por un oscuro pasillo.
-Fran, por favor, siento haberte pegado, no me hagas daño –
susurro, pero mis palabras se pierden en la oscuridad.
* * * *
No sé dónde estoy ni qué está pasando, me debí de desmayar
cuando… ¡Cuando Fran me llevaba por el pasillo oscuro! Rebecca, escapa, rápido. Agg. Estoy tumbada en una cama y no me
puedo mover porque… ¡Estoy atada a ella y
Fran está tumbado a mi lado!
-Te dije que me vengaría, Rebecca.
-Tú… Tú eres un auténtico capullo – la voz me tiembla
mientras le grito. –Fran, suéltame.
-No, porque soy un “auténtico capullo” – me dice imitando mi
voz al decir el insulto.
-Tengo que ayudar a entrevistar a tu padre, suéltame ya – me
mira atónito. -¿No lo sabías? – niega con la cabeza y me suelta las muñecas. ¡Ya estás libre!
-Verás… Mi padre nunca me cuenta nada de su vida, nuestra
relación es muy estrecha, demasiado. Nunca hablamos, no tiene tiempo para mí…
Desde que se murió mi madre, todo ha cambiado. La… La echo de menos – sus
lágrimas asoman. ¿Fran llorando? Rebecca,
intenta aprovecharse de ti, dice mi yo interna. ¿Lo consuelo? No creo que
esto sea mentira.
-Fran, Fran… Mírame – me obedece. Ya no se ve como el
machista que siempre ha sido, como el cabrón que siempre mandaba, ahora veo a
un chico normal de veinticinco años.
-Rebecca, yo… Yo te quiero… Aunque lo demuestre como un
auténtico capullo.
Ese Fran es estúpido. Yo creo que está fingiendo... No me fío de él.
ResponderEliminarHaces bien en no fiarte.
EliminarEspero que te gusten los siguientes caps.
Besos.